Puntos destacados de investigación de ética

Los estudios examinan los programas de cumplimiento, el comportamiento gerencial, la toma de decisión del auditor, y la responsabilidad de la gerencia frente al control interno.
Por Cynthia E. Bolt-Lee, CPA;Yi- Jing Wu, CPA, Ph.D.; y Aleksandra B. Zimmerman, CPA/ABV

La ética corporativa y la toma de decisión ética del auditor han recibido una atención considerable en las investigaciones académicas subsiguientes a los escándalos corporativos de inicios de los 2000, la aprobación de la Ley Sarbanes-Oxley (SOX) de 2002 y la crisis financiera de 2008-2009.  Este artículo resume los hallazgos y las observaciones de una investigación publicada recientemente en diarios académicos prominentes de contabilidad, auditoría y negocios.

ÉTICA CORPORATIVA Y PROGRAMAS DE CUMPLIMIENTO

¿Cuál es el estado de la ética corporativa actualmente? ¿Cuál es el futuro de los programas de ética corporativa? James Weber y David Wasieleski se esfuerzan por responder a estas preguntas en su artículo "Ética corporativa y programas de cumplimiento: Un informe, análisis y crítica," publicado en el Journal of Business Ethics en febrero de 2013. (Título original en inglés: Corporate Ethics and Compliance Programs: A Report, Analysis and Critique).

Weber y Wasieleski presentaron los resultados de una encuesta del 2010 de miembros de la Asociación de Oficiales de Ética y Cumplimiento (ECOA por sus siglas en inglés), una asociación profesional para gerentes de ética y cumplimiento, sobre el estado actual de los programas de ética corporativa. Los autores compararon los resultados de su encuesta de 2010 con seis estudios anteriores sobre ética corporativa a fin de determinar si, y cómo, los programas de ética corporativa han evolucionado a través de las últimas dos décadas y media. A diferencia de estudios previos sobre el estado de los programas de ética corporativa en los Estados Unidos, los cuales generalmente encuestan a empleados y a la gerencia corporativa, los autores encuestaron a individuos responsables de la creación, implementación y monitoreo de los programas de ética y cumplimiento en las empresas a través del país. Las empresas variaban entre 5.000 y 50.000 empleados y sus ventas anuales entre $5 y $50 millardos de dólares.

Los autores hallaron que si bien en los años 80 y 90 la principal motivación para las compañías en contar con un programa de ética y cumplimiento era poder mostrar que eran socialmente responsables y guiar el comportamiento de sus empleados, la motivación para las compañías hoy en día es "hacer lo correcto" y cumplir a nivel legal. Los autores descubrieron que ahora el mayor incentivo para tener el programa de ética corporativa es la presión generada por las leyes como la Ley sobre Prácticas Corruptas en el Extranjero (EEUU), las Directrices Federales de Sentencia (FSG por sus siglas en inglés) y la Ley SOX. Este incentivo pesa más que otros factores como los valores de los líderes de la compañía, la motivación al personal, los competidores, los incentivos económicos y otras presiones de la comunidad y grupos sin ánimo de lucro.

Adicionalmente, según la encuesta, en un 98% de las grandes corporaciones de Estados Unidos es común recibir capacitación sobre ética durante la orientación que se realiza al empleado. El número de empresas estadounidenses que poseen líneas telefónicas para informar asuntos éticos y preguntas relacionadas ha aumentado alrededor del 50% -según una encuesta de 1999 que capturó esta información- al 95% en el 2010. El giro se dio principalmente luego de la implementación de la Ley SOX y las FSG.

Los miembros corporativos de juntas directivas, al igual que los oficiales de cumplimiento de las grandes empresas de Estados Unidos, se han convertido en una parte fundamental del proceso de creación y mantenimiento de los programas de ética y cumplimiento y, como resultado, han asumido la responsabilidad principal en esta área. Lo demuestra como tal el hecho que cerca del 60% de las organizaciones encuestadas en el actual estudio indicó que la junta está involucrada en la redacción del código de ética. El estudio indicó igualmente que el código de ética no aplica únicamente a los empleados sino también a la alta gerencia y a la junta directiva.

Adicionalmente, dos innovaciones en los programas de ética han sido implementadas recientemente: el uso de evaluaciones de desempeño basadas en la ética y de valoraciones de riesgo basadas en la ética. Específicamente, cerca de tres cuartas partes de los encuestados indicaron que sus organizaciones utilizan los criterios éticos en las evaluaciones de desempeño, en los criterios de ascenso y en el cálculo de los bonos o salarios de los empleados y/o compensaciones no monetarias. Para este fin, se requiere realizar periódicamente valoraciones de riesgo para reducir conductas criminales, detectar fraude, cumplir con requerimientos legales y fortalecer los sistemas de control interno.

Weber y Wasieleski resaltaron que la transparencia, sostenibilidad, información social, ciudadanía corporativa global y la información sobre el funcionamiento ambiental son las tendencias emergentes en términos de programas de ética y cumplimiento a través de las grandes empresas de EEUU. Concluyeron igualmente que la ética empresarial continuará siendo una reacción a las fuerzas del entorno externo, tal como las regulaciones gubernamentales. Los autores proporcionaron una lista de chequeo que los oficiales de ética y cumplimiento pueden utilizar al evaluar el estado actual de sus programas de ética y cumplimiento.

¿PUEDE UN CÓDIGO DE ÉTICA MEJORAR EL COMPORTAMIENTO DEL GERENTE Y LA CONFIANZA DEL INVERSOR?

Los códigos de ética ya son comunes en las corporaciones estadounidenses pero ¿sí frenan el oportunismo gerencial y aumentan la confianza del inversor en la corporación? Bruce Davidson y Douglas Stevens intentaron responder a la pregunta a través de un experimento de laboratorio.

"¿Puede un Código de Ética mejorar el comportamiento del gerente y la confianza del inversor? Un estudio experimental" fue publicado en enero 2013 en The Accounting Review. Los autores pronosticaron que el comportamiento oportunista de los gerentes debería ser frenado hasta el punto que los códigos de ética activaran normas sociales. Las normas sociales se activan al resaltar las reglas de comportamiento del código de ética (es decir, enfatizando un comportamiento gerencial que considera las necesidades de las partes interesadas por encima del interés propio). Se activan igualmente al aumentar la motivación del gerente de seguir reglas establecidas en el código de ética haciéndoles pensar que son reglas válidas y razonables.

En el experimento de los autores, 124 estudiantes de pregrado y posgrado actuaron como gerentes e inversores en una simulación computarizada de un juego de inversión. Éste capturaba la información sobre el comportamiento de los gerentes e inversores, con base en las decisiones y comportamientos de la otra parte. El contexto y los incentivos para la decisión eran iguales a aquellos enfrentados por los gerentes e inversores; por ende, los resultados debían generalizar escenarios corporativos del mundo real.

Los autores descubrieron que un código de ética por sí solo no es suficiente para reducir el comportamiento oportunista del gerente o aumentar la confianza del inversor. Lo que se requiere para cumplir ambos objetivos es que los gerentes firmen públicamente una declaración que indique que se adherirán personalmente al código de ética. El acto de certificación aumenta la consciencia de los gerentes frente a las normas sociales incluidas en el código de ética al igual que la confianza del inversor en que los gerentes y las corporaciones se adaptarán a estas reglas de comportamiento.

Los hallazgos podrían ayudar a las corporaciones a implementar sus códigos de ética de manera más efectiva. En un apéndice del artículo, los autores proporcionaron un ejemplo de un código de ética (facilitado por Starbucks Corp.) certificado por la alta gerencia y los líderes financieros. Los lectores pueden ajustar este código de ética con un requerimiento de certificación a su organización y así lograr aumentar la confianza del inversor sugerida por los resultados de este estudio.

TOMA DE DECISIÓN ÉTICA DEL AUDITOR INTERNO Y EXTERNO

¿Qué causa que los auditores tomen decisiones poco éticas? ¿Estos factores son diferentes a través de los diferentes tipos de auditores? Donald Arnold Sr., Jack Dorminey, A.A. Neidermeyer y Presha Neidermeyer abarcan estas preguntas a través de una encuesta a auditores internos de compañías estadounidenses cotizadas en la Bolsa y auditores externos en las firmas de auditoría Big Four y firmas más pequeñas locales y regionales.

"Toma de decisión ética del auditor interno y externo," publicado en el Managerial Auditing Journal (Vol. 28 (2013), edición 4), resalta los procesos de toma de decisión ética de los auditores internos y externos. El trabajo es uno de los primeros estudios que compara a los auditores internos y externos y que analiza no sólo a los auditores de las Big Four sino también a los auditores externos de firmas más pequeñas y regionales.

Si bien los auditores internos y externos comparten una serie similar de principios de auditoría y estándares de ética, difieren significativamente en términos de la estructura y el tamaño de las organizaciones para las que trabajan, su capacitación, a quién reportan y el tipo de servicios que ofrecen. Estas diferencias se ven reflejadas de diferentes maneras sobre cómo los auditores consideran y responden a las preocupaciones éticas.

El estudio examinó cómo dos factores situacionales—consenso social y magnitud de las consecuencias—afectan la toma de decisión ética del auditor.

Al analizar estadísticamente las respuestas a la encuesta, la investigación reveló que la magnitud de las consecuencias para las víctimas de la acción en cuestión no influencia la toma de decisión ética de los auditores internos y externos. Sin embargo, los autores hallaron que el efecto del consenso social (el grado de acuerdo sobre lo correcto o incorrecto de un acto) sobre la toma de decisión ética difiere entre los varios grupos de auditores.

Específicamente, el consenso social explica en gran parte cómo los auditores de las Big Four pretenden actuar al enfrentarse a un dilema ético. No obstante, para los auditores internos y de firmas pequeñas, este efecto no es tan fuerte. Los autores sugirieron que los entornos más diversos y políticos en los que operan las firmas hacen que los auditores de las Big Four sean más conscientes de la alineación de sus perspectivas con las normas sociales.  Así, el consenso social podría ser más importante en este grupo de auditores.

Los hallazgos del estudio demostraron que el proceso de toma de decisión ética depende del contexto situacional. Las diferencias entre auditores internos, externos de grandes firmas y externos de firmas pequeñas, sobre el consenso social generan diferencias en los procesos de toma de decisión ética correspondientes a estos tres tipos de auditores. Por consiguiente, los autores instaron a la profesión y los legisladores a considerar cómo estas diferencias deberían ser abarcadas en políticas individuales de firmas al igual que en la capacitación ética que los diferentes grupos de auditoría deben recibir.

BRECHAS DE PERCEPCÍON ENTRE DOCENTES DE CONTABILIDAD Y  DOCENTES DE ADMINISTRACIÓN

La responsabilidad de la gerencia en la definición y conservación de los controles internos se conoce bien en el campo contable. Aunque más de una década ha transcurrido desde la aprobación de la Ley SOX, varios estudios revelan que la gerencia continúa asumiendo -incorrectamente- que los auditores internos tienen esta responsabilidad. Esta brecha en la percepción crea un desafío para la gerencia corporativa, quien puede no entender el entorno de control interno o su responsabilidad frente a controles de información financiera.

Una investigación reciente demuestra que esta brecha en la percepción existe igualmente en la academia, desvelando una necesidad de garantizar que el graduado no especializado en contabilidad reciba una capacitación adecuada sobre este importante aspecto de gobierno corporativo. Los investigadores Karen Miller, Thomas Proctor, y Benjamin Fulton encuestaron a 212 docentes de administración y contaduría de universidades de los Estados Unidos. La encuesta incluía preguntas de investigación para examinar la brecha en la percepción entre docentes de contaduría y administración frente a la responsabilidad de la gerencia sobre los controles internos, la instrucción de las regulaciones SOX y temas relacionados con las hojas de vida -como por ejemplo quién tendría las mejores calificaciones para enseñar estudiantes  con especializaciones diferentes a la contaduría.

Los autores descubrieron que el 39% de los docentes de administración suponía que los auditores internos eran responsables de la definición de los controles internos y que el 44% pensaba que los auditores internos eran responsables del mantenimiento de los controles. De los docentes en contaduría encuestados, el 90% y 88% respectivamente fue preciso en la definición de estas responsabilidades. La brecha en la percepción afecta el plan de estudios a nivel pregrado y posgrado, potencialmente perpetuando la misma percepción incorrecta que se evidencia en el entorno corporativo.

Aunque los docentes reconozcan la importancia del entendimiento del estudiante sobre los controles internos, la mayor preocupación se dirige a los graduados en administración sin certificación en contabilidad. La encuesta reveló que la mayoría de los docentes considera que los controles internos deberían ser introducidos en una clase de contaduría de pregrado a fin de garantizar el conocimiento en estudiantes con y sin especialización en contaduría.  Sin embargo, el denso contenido de las clases de introducción a la contaduría generalmente no suele dar lugar para un cubrimiento profundo del tema.

Los resultados arrojaron igualmente que los docentes de administración, adicional a malinterpretar las responsabilidades de la gerencia, pensaban que los cursos serían más apropiados para cubrir el control interno, reconociendo a la vez que los docentes de contaduría son más calificados para enseñar sobre el tema. Lo interesante es que los docentes de contaduría consideraban que estos temas deberían seguir siendo parte de las clases de contaduría y que aquellos no especializados en contaduría deberían considerar tomar estas clases como electiva. Tanto los docentes de contaduría como de administración sentían que los temas relacionados con el control interno deberían ser enseñados a nivel de posgrado y en el lugar de trabajo al igual que a nivel de pregrado.

Dada la brecha de percepción de los docentes de administración, y la falta de tareas adicionales en contabilidad, los no especializados en contaduría podrían perpetuar la falsa percepción que se evidencia en el entorno corporativo.

Para colmar este vacío, el plan de estudios de administración debe garantizar que la próxima generación de administradores de empresas no solamente entienda la importancia sino también la responsabilidad de definir, mantener y evaluar los controles internos sobre la información financiera. Los autores identificaron una necesidad de revisiones al plan de estudios para garantizar un cubrimiento apropiado de los principios básicos del control interno, incluyendo una mejor coordinación entre las facultades de administración y contaduría al igual que una capacitación continuada en el lugar de trabajo. "Enseñando las responsabilidades gerenciales frente a los controles internos: Brechas de percepción entre docentes de contaduría y docentes de administración de empresas" (título original Teaching Managerial Responsibilities for Internal Controls: Perception Gaps Between Accounting and Management Professors) fue publicado en la edición de marzo de 2013 del Journal of Accounting Education.

La Comisión Pathways Commission fue creada por el American Accounting Association y el Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (AICPA) a fin de estudiar la estructura futura de la educación superior para la profesión contable y desarrollar recomendaciones para comprometer y retener a la comunidad más fuerte de estudiantes, académicos, profesionales y otros líderes en el ejercicio y estudio de la contabilidad. La recomendación n° 1 del informe de la Pathways Commission  es "crear una profesión de conocimiento para el futuro a través de una integración de la investigación, educación y práctica contable para estudiantes, profesionales y educadores." La difusión de la investigación sobre profesionales soporta esta recomendación. Este artículo apoya los esfuerzos de la Pathways Commission.  Resume igualmente los hallazgos y las observaciones de la investigación publicada recientemente en diarios académicos prominentes de contabilidad, auditoría y negocios.

Cynthia E. Bolt-Lee (boltc@citadel.edu) es docente adjunta en la Citadel School of Business Administration en Charleston, S.C. Yi-Jing Wu (yi-jing.wu@case.edu) es profesora asistente en Case Western Reserve University en Cleveland. Aleksandra B. Zimmerman (axb172@case.edu) es estudiante de doctorado en contabilidad en Case Western Reserve University.

Instituto Nacional de Contadores Públicos (INCP)

Este artículo ha sido traducido por el Instituto Nacional de Contadores Públicos (INCP).

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